jueves, 30 de septiembre de 2010

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

El lagarto ocelado (Timon lepidus), es una especie de lagarto propio de Europa suroccidental y noroeste de África. Durante décadas fue considerado como perteneciente al género Lacerta, puede pesar más de 500 gr.  medir entre 60 y 65 cm. Tiene una longevidad de 5 años y hasta 11 en cautividad. Su alimentación es Insectívora (invertebrados: escarabajos, grillos y saltamontes, escorpiones, caracoles; pequeños vertebrados: pájaros jóvenes, roedores pequeños (ratones), serpientes; frutas y carroña).  Es de costumbres diurnas y territoriales, su puesta es de 20 huevos con 3 meses de incubación. El macho es algo mayor que la hembra de color más vistoso, eminentemente verde con manchas azuladas (ocelos), la hembra es de color pardo.


Lagarto ocelado, Canon 400D + 300 mm. f/4 + Sigma 1.4X

sábado, 25 de septiembre de 2010

Cigüeña negra a la carrera

Por lo que he podido observar en el tiempo que llevo fotografiando a la negra, una de las técnicas que emplea en la caza de batracios, es esta de ir por la orilla de la laguna a todo correr espantando lo que se encuentra frente a ella y al advertir el movimiento de una posible presa, se avalanza sobre ella a mayor velocidad aún. De esta forma recorre un montón de metros a una velocidad endiablada, a veces ha pasado ante mi escondite casi sin darme opción para fotografiarla en buenas condiciones. De cualquier forma es un espectáculo verla comportarse así.




Cigüeña Negra (Ciconia nigra)
Canon 400D + 300 mm. f/4 + Sigma 1.4X

martes, 21 de septiembre de 2010

Retrato IX, (Colección Retratos de Naturaleza).

Cigüeña Negra (Ciconia nigra)
Canon 400D + 300 mm. f/4 + Sigma 1.4X

sábado, 18 de septiembre de 2010

Pelea de bueyeras

Garcilla bueyera ( Bubulcus ibis)
Canon 400D + canon 300 f/4 + Sigma 1.4x, 1/1250s, f/6.3, Iso 200

lunes, 13 de septiembre de 2010

Entre cigüeñas negras y garzas reales


Ese día fui sólo, tarde,  –como a las nueve y media-, demasiado tarde para el martín pescador asiduo visitante de nuestro palo, me dispuse a pasar la mañana cargado de paciencia como siempre y esperar que por lo menos las garzas reales animaran la jornada, efectivamente un pequeño grupo de estas me sobrevolaban pero sin ponerse a tiro de mi objetivo, como tantas veces los prismáticos se me habían olvidado en el coche y la espera se hacía aburrida. Sobre las doce, las garzas comenzaron a posarse más cerca, con viento de levante lo hacían  frente al escondite que mira a poniente, con lo cual estuve una hora larga fotografiándolas a placer entretenido con sus aterrizajes, sus idas y venidas pescando ranas y renacuajos.
A la una y veinte pensé que la cigüeña negra tampoco bajaría a la laguna ese día, guardé la cámara en la mochila, plegué la silla y al mirar por la tronera de la izquierda advertí que por la orilla entre unas peñas que hay en esta se acercaban dos vacas con sus chotos, acompañados por varias garcillas bueyeras, y tras una de las peñas apareció la cabeza de una “negra” que se dirigía andando a toda velocidad a pasar delante de mi escondite, saqué de nuevo la cámara y con cuidado y a pulso asomé el objetivo por la tronera del centro y dispare tímidamente -la cigüeña pasaba a metro y medio y no me cabía en el encuadre- a cortos disparos para no asustarla y casi sin darme cuenta con sus largas zancadas se alejó de mí –hice lo que pude-.
Tras lo narrado respiré, pues me di cuenta que no la había hecho en los anteriores momentos, me recompuse y volví a desplegar la silla, coloqué de nuevo el trípode y la cámara sobre este y de nuevo advertí por el rabillo del ojo la presencia de otra “negra” tras las peñas, descolgué la cámara y delicadamente asomé el objetivo por la tronera de la izquierda, clic, clic, comencé a disparar -lástima que el sol estaba ya alto y con mala orientación- la cigüeña mostrándose entera se detuvo un momento y yo … clic, clic –aunque fuera a contra luz y no me cupiera en el encuadre-. La “negra” receló y saltó en un corto vuelo a la cercana orilla contraria poniendo tierra o agua de por medio entre ella y yo.
Al encontrarse las dos negras a la vista pero fuera de distancia recordé a mis compañeros Jacinto y Sebastián -que habían tenido poco éxito con las negras- y pensé en ponerles un mensaje, para de alguna manera compartir con ellos el momento. Enviado el mensaje observé que dos cigüeñas más estaban junto a las otras dos y una gran sombra que pasó sobre mí se convirtió en la quinta.
Ya eran pasadas las dos de la tarde y teóricamente tenía que estar en casa, llamé a mi mujer para informarle de la imposibilidad de llegar a la comida y que allí me estaría hasta que se fueran, sin comer. Las cigüeñas y las garzas estaban absortas en la pesca de batracios, peleándose de cuando en cuando y acercándose donde yo estaba haciendo continuos clic, clic. En esto se oyó un avión, las aves se quedaron expectantes y volaron en desbandada y no por el avión sino porque el ganadero de la explotación a la cual pertenece la laguna, se acercó a esta en uno de sus quehaceres cotidianos permitiéndome al final comer caliente aquel día.

A continuación muestro una selección de fotografías de la jornada.


"Sobre las doce, las garzas comenzaron a posarse más cerca y con viento de levante lo hacían de frente al escondite"


"y tras una de las peñas apareció la cabeza de una “negra” que se dirigía andando a toda velocidad a pasar delante de mi escondite"


y yo … clic, clic –aunque fuera a contra luz y no me cupiera en el encuadre-.



"Las cigüeñas y las garzas estaban absortas en la pesca de batracios"









"En esto se oyó un avión, las aves se quedaron expectantes y volaron en desbandada, no por el avión, sino porque el ganadero de la explotación a la cual pertenece la laguna, se acercó a esta en uno de sus quehaceres cotidianos permitiéndome al final, comer caliente aquel día"

domingo, 5 de septiembre de 2010

Alehop de martín pescador

Martín pescador (Alcedo atthis)
Canon 400D + 300 mm. f/4 + Sigma 1.4X
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